El paradigma spinetteano

Finalmente, tal como lo predecía el glorioso LaLaLa allá por 1986, hubo otra canción. Una canción de amor contra tanta desdicha.

El último año se estrenaba el íntimo Bios (NatGeo), se publicaba la biografía Ruido de Magia (Sergio Machi, 2019). Hace días, Eminem presentó “Stepdad”, con base pura en “Peteribí” (Pescado Rabioso, 1973). Hoy, día en el que Luis Alberto Spinetta cumpliría setenta años, se escucha Ya No Mires Atrás, su segundo álbum póstumo.

Ya no mires atrás, el segundo álbum póstumo de L.A.S.

Solo, amor, así, más, luz, todo, sol, ojos, cielo y alma son las palabras que más se repiten en la discografía del flaco, según refleja el hilo twittero producido por uno de sus fans (@duatra). Aun en la condición camaleónica, la varilla que ilumina fue, es (y, aparentemente, será) la misma. Puesto que se repite hoy, con la evolución epocal en la cual todo sujeto está inmerso, la máxima “todo tiempo por pasado fue mejor”, que muta y nombra al sucesor de Los Amigo: “ya no mires atrás”. El disco, que contiene seis canciones inéditas grabadas después (o probablemente durante) su último disco en vida, Un Mañana (2008), comienza “con tus propios ojos ves lo que se perdió y estás harta de esperar por un tiempo nadie te llevará a pasear” y culmina “de las vidas veo salir una llama de eternidad, hay un puente que cruza en ti las palabras llenas de luz” y nada más hay que agregar.

“Nueva Luna, Mundo Arjo”, una canción de Spinetta Jade (1980) grabada casi treinta años después.

No obstante, Spinetta lejos estuvo de ser un puro-músico, un puro-poeta. Dejó, entre entrevistas, libros de conversaciones, melodías, letras, colaboraciones, etc., un planeta de enseñanzas de vida, donde la luz y el amor son el camino. Las advertencias del flaco son lo que hoy me permiten pensar, y transmitir algo sobre el lugar del artista.

En un mundo de constantes entregas artísticas, o, para ser más claro, de constantes artistas que se entregan a la producción capitalista de la canción, al consumo de banalidad y vulgaridad de algo que alguna vez fue muy preciado, Spinetta luchó, con la entereza que pocos tienen ya, contra un paradigma del cual estaba advertido desde el comienzo de sus incursiones musicales: aquella producción (¿artística?) que satisface las demandas del el mercado, a las cuales la masa se someta para acaso pertenecer a la época.

La fagocitación del arte hace del artista, un sujeto a la producción monetaria, destituyendo algún poder sublimatorio que antaño poseyó. Si bien la venta de discos (o sus antiguas encarnaciones) está dentro del mercado y éste siempre se benefició de ello, el estatuto del artista no era el mismo. Aquella idea del sujeto que advierte y rechaza el acicate de la mercadotecnia, hoy cede lugar al sujeto productor de lo que se consume seguramente, que corre la cara a la putrefacción, la desdicha y la violencia en la sociedad. Acá viene Spinetta a recordar “puedes mejorar el lifting, aunque puedes mendigar, lo que tienes es petróleo en el mar” (Cuenta en el Sol, 1997).

Desde sus inicios como músico, los alrededores de Spinetta (fans, prensa, y otros) se lo describió como un alien, un tipo de otro mundo. Me pregunto si acaso fue todo lo contrario: un humano entre tantos alienados.

Cuarenta y ocho años atrás, Búsqueda de la Estrella (Spinettalandia y sus amigos, 1971) declaraba “después de todo tu eres la única muralla. Si no te saltas nunca darás un solo paso”. Treinta años después, en la debacle del país, el mensaje de Agua de la Miseria era más crudo: ” ¿y para qué vivir, si ya no tienes fe, en tu hermano, al que no amas ya? Ya no me digas que se siente, al atravesar, la eternidad, sin una gestión, desde tu corazón” (Para los Árboles, 2001) Hace más de una década, Spinetta deja plasmado, en Dale Luz al Instante (Pan, 2005), “esa hoja escrita con tu mejor canción, que ya no recordarás, y que creías que haría una revolución, sin amor, y es que nunca funcionó, porque no puede ser”. Y algunos meses antes de morir, en el marco de Conduciendo a Conciencia (la única organización en la que Spinetta militó fue esa, un grupo de educación vial después de un incidente que cobró la vida de nueve estudiantes en 2006), dejó este mensaje:

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