Los dos estampados que son tendencia este invierno

El animal print y el cuadrillé son los elegidos de la temporada, y son numerosas las marcas que decidieron darle un giro novedoso a estos clásicos.

Desde Escocia a las pasarelas: la historia del tartán ( más conocido como cuadrillé)

Originalmente este motivo de líneas entrecruzadas fue creado en Escocia como símbolo de identificación territorial. Esto fue descubierto en el siglo XVIII por un autor escocés llamado Martin, quien a través de sus escritos dio a conocer como las distintas comarcas de su tierra natal se identificaban por un tartán característico, a través del cual sus miembros eran fácilmente distinguibles.  

Desviándose de la función original para la que fue creado, a partir del resurgimiento de Escocia en el siglo XIX, las diversas variantes del famoso diseño pasaron a ser una forma de identificación de las distintas familias hidalgas que gobernaban el territorio. 
Los primeros diseños constaban de solo dos o tres colores que eran obtenidos a partir de hierbas, árboles, raíces y bayas que crecían en la comarca. Se cree que los diseños propios adoptados por cada grupo estaban dados por la disponibilidad de las distintas materias primas, así como también por una cuestión cultural preestablecida.  
 

La evolución y diversificación de las familias a través de nacimientos, muertes y matrimonios, también fue motivo de alteración de los patrones originales de los tartanes. Lo más común, frente a un cambio de la historia de la familia, era agregar alguna raya nueva sobre el diseño precedente.   

Los cuadrillés escoceses fueron muy bien recibidos por la realeza, siendo el Rey Jacobo III y su esposa los primeros en emplearlos. El tartán se convirtió rápidamente en un símbolo real, y numerosas figuras del poder como Jacobo V y Carlos II lo sumaron a sus atuendos. 

Durante los siglos XVI y XVII, estas telas se exportaron desde las tierras altas de Escocia al sur a precios previamente fijados y establecidos teniendo en cuenta el número de colores y el grado de complejidad del entramado.  

Pero para fines del siglo XVIII, el tartán se volvió escaso en los atuendos de la población escocesa. Esto fue debido a las numerosas muertes de los tejedores, que conllevo no solo a la pérdida de las técnicas de elaboración de los diseños, sino también a la desaparición de los patrones originales.  

Sin embargo, los fragmentos que perduraron en el tiempo fueron utilizados para recrear los patrones originales en el año 1822, cuando Jorge IV visitó Edimburgo, y ordenó que quienes asistieran a las ceremonias reales, lo hicieran portando sus correspondientes tartanes.  

Con los avances en materia de tecnología, las tintas químicas permitieron introducir patrones más elaborados, incluyendo nuevos y más llamativos colores. 

Los años y el empleo de este cuadrillé por las grandes marcas y diseñadores, han hecho que su popularidad vaya en aumento y actualmente se ha convertido en tendencia y se plasma en variadas prendas como pantalones, blazers, pilotos y vestidos.  

Poder animal: el trasfondo del animal print

Desde el comienzo de las civilizaciones, los tapados animales han provocado fascinación en los seres humanos, sobre todo por la evocación de poder que transmiten. 

Los primeros usos del animal print tienen sus raíces en la supervivencia humana y surgieron como una forma de aprovechar los subproductos de la caza de animales para alimentarse. Inicialmente, las presas principales eran zorros, lobos y gatos salvajes, pero con el tiempo, parte de la caza se destinó a la obtención de pieles de leopardo y tigre. El motivo principal por el que estas pieles eran consideradas preciadas reside en su utilización como símbolos de autoridad. 

Diversas culturas como la griega, la china, la egipcia y la romana implementaron pieles animales en muchas de sus representaciones artísticas, como un signo de poderío e incluso de divinidad. 

La relación entre las pieles y el poder se volvió tan estrecha con el pasar de los años, que durante el siglo XIV, en Europa se establecieron leyes que determinaban qué clases sociales tenían permitido usar determinados tipos de pieles. Como prueba de esto, en los retratos de los miembros de la corona se observan capas y estolas elaborados a partir de estos materiales.  

Pero no fue hasta luego de la Segunda Guerra Mundial que los diseñadores desarrollaron un particular gusto por el animal print. La creciente corriente defensora de los derechos de los animales, llevó a que se dejaran de utilizar pieles reales, sustituyéndose por materiales sintéticos que imitan a la perfección el pelaje de leopardos, cebras y chitas.  

Cabe destacar la gran importancia de la industria cinematográfica, que durante su periodo de auge popularizó en la población el uso de estos estampados que vestían las protagonistas de las películas. Ejemplos de esto son Jean Harlow, Betty Page y Eartha Kitt, que a través de sus looks icónicos lograron que el animal print no pasara desapercibido frente a la historia de la moda.  

A pesar de que en los últimos años las prendas de animal print parecían ser cosa del pasado y pocos se atrevían a usarlas, muchos diseñadores decidieron darle una nueva oportunidad este invierno. El público no se hizo ajeno a la tendencia y hoy es usado en diversos elementos para romper con la neutralidad de determinados outfits o para darle un toque audaz a otros.  

Aparte de los clásicos leopardo, cebra y chita, también se destacan los estampados que imitan la piel de serpientes e incluso pelajes vacunos

Fuentes: http://www.tartan.galician.org
https://www.decaso.com
https://www.historic-uk.com

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1 Comentario

  1. Luciana dice:

    Manso bb✨

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