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Medioambiente en tiempos de COVID-19

Medioambiente en tiempos de COVID-19

¿Como la pandemia ha impactado en el medio ambiente?

El COVID-19 se ha establecido en este 2020 como “un enemigo invisible, no letal pero implacable”, diversas son las fuentes y recomendaciones que podemos encontrar en los medios de comunicación para protegernos y defendernos ante tal crisis mundial, ¿El hecho más destacable de este evento? Obviamente hablamos de el “Aislamiento Social y Preventivo”, esta cuarentena indefinida que nos ha confinado en nuestros hogares y nos ha privado de cosas tan comunes y pocos apreciadas como dar un beso al saludar o sentir la cercanía de aquellos a quien solíamos ver con frecuencia, sin embargo, durante este confinamiento no todo ha sido negativo, y como todo en la vida, las cosas que acontecen, siempre se tratan de la perspectiva bajo la cual se miren ¿Está el vaso medio vacío o medio lleno? Yo particularmente prefiero verlo medio lleno,pues este tiempo de soledad e introspección también nos ha llevado a muchos a reflexionar en cuanto a nuestros hábitos, estilos de vida, y aquellas cosas que quizás, no son tan importantes como realmente llegamos a pensar. 

De este modo, en el marco de la pandemia, vale la pena destacar también, aquellos temas, que, tal vez debido a la inmediatez de la crisis sanitaria que vivimos; decidimos dejar de lado momentáneamente, y claro está, me refiero a nuestro medio ambiente, la biosfera, la salud de este planeta al que llamamos hogar. 

Si bien, el COVID-19 ha alertado a las instituciones sanitarias a nivel mundial, la ausencia de nuestro caótico recorrido diario, también ha traído cambios para la naturaleza, los cuales han tenido un impacto positivo al respecto, la disminución de gases de efecto invernadero, el decrecimiento del tráfico ilegal de fauna silvestre, animales salvajes (algunos incluso creidos extintos o en peligro de extinción) caminando libre y tranquilamente por las calles de nuestros asentamientos urbanos, como el caso del puma en las calles de Santiago de Chile o los jabalíes en Haifa, los canales de Venecia cuyo interior no se dejaba ver hacía ya bastante tiempo, e incluso las cumbres del Himalaya libres por fin de las nubes de polución se muestran hermosas e imponentes a los ojos de los residentes de la India, quienes no las apreciaban desde hace décadas.

Crédito: Twitter @jeetender

Todos estos eventos, que no importa si los aprecias en persona o a través de las redes sociales, son capaces de dejarnos sin aliento e incluso nos llenan de esperanza, sin embargo, este asombro y sensación esperanzadora, estoy segura que no se siente como de costumbre, saboreamos ese placer con algo de culpa, y entonces vale la pena reflexionar al respecto, ¿Realmente lo veníamos haciendo bien? ¿Nos esforzamos lo suficiente por contribuir realmente con nuestro hogar?, es indiscutible entonces que la cuarentena ha mejorado la calidad del aire y la vida silvestre en general, pero esa punzadita que sentimos cuando leemos estas noticias tiene que ver con este hecho innegable: Estos eventos, aunque hermosos y esperanzadores, no sustituyen la acción climática, son efectos temporales, ocasionados por un acontecimiento que no solo es temporal, si no que fue impuesto de manera obligatoria, casi autoritaria, entonces volvemos a las preguntas que hacia más arriba. ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Que viene ahora? 

Al respecto de esto la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que la reducción de emisiones y la mejora de la calidad del aire como resultado de la crisis económica provocada por el coronavirus, no son un sustituto de acciones contra el cambio climático, son un efecto colateral de los esfuerzos realizados para controlar la pandemia, es decir, son un resultado (inesperado o poco considerado) de la reducción de la actividad económica y antrópica a nivel mundial. 

No obstante, la OMM afirma tambien que es demasiado pronto para evaluar las implicaciones de las concentraciones de gases de efecto invernadero que son responsables del cambio climático a largo plazo. Los niveles de dióxido de carbono en las estaciones de observación clave han sido, hasta ahora, más altos que el año pasado.

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Personalmente creo que estos acontecimientos, si bien no son una respuesta definitiva, ni siquiera funcional a la crisis ambiental que venimos padeciendo desde hace muchos años, si representa, una muestra tangible de que no importa que tan altas sean las murallas o edificios entre los que vivimos, seguimos formando parte de la naturaleza, somos parte de una cadena enorme e infinita.

El COVID-19 es un antes y un después para esta década, nos obligó a aislarnos, a pensar, y a considerar lo que es realmente importante, tristemente este virus se ha llevado consigo la vida de muchos seres humanos, pero quizas tambien se lleve aquellos hábitos y sistemas letales bajo los que hemos venido viviendo, los seres humanos a través de esta pandemia hemos demostrado, el enorme compromiso y diligencia que podemos tener ante una crisis y necesitamos mostrar el mismo compromiso y unidad con la acción climática para reducir las emisiones de gases del efecto invernadero así como proteger la biodiversidad del planeta, no debemos olvidar que fracasar en estas acciones podría conducir a mayores pérdidas tanto de vidas como económicas, es hora, de sumarnos a un cambio real, ya demostramos que podemos hacerlo.

Foto: ‘Pérdida de naturaleza y pandemias’.
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