River le impuso las condiciones a un Boca esperanzado con planteos.

La primer semifinal copera entre los dos más grandes de Argentina fue para el Millonario. ¿Por qué?

Un equipo siempre tiene que estar encolumnado detrás de su Entrenador. En el caso de River, saben que Gallardo siempre tiene planes para perfectos para ejecutar (sujeto a la reacción del Entrenador de enfrente, claro) Anoche el Millonario fue empujado o motivado por un penal temprano, eso sirvió para aprovechar el desconcierto de Boca y demostrar por qué River juega mejor al fútbol.

Del lado Xeneize, Gustavo Alfaro creyó que Soldano podría desempeñarse de 8 y detener a Casco en cada ataque de River. No sucedió. Aunque en el Monumental por el partido de Superliga lo hizo bien, no es lo mismo exigirle a ese jugador que arranque desde el primer minuto en ese sector desconocido para él. Boca no es un Club para ubicar a un centrodelantero de volante.

River en el partido llevó a cabo una de sus mejores virtudes: la lectura del juego propio y ajeno. Anoche presionó, quitó y quiso contraatacar. Gallardo no le hizo marca personal a Marcone, cuyo jugador tuvo un buen nivel en aquel partido ya mencionado en el mes de septiembre, pero sí lo asfixió, sabiendo que es un jugador que no acostumbra a jugar con condiciones impuestas, si no más en soledad.

El Entrenador de Boca deberá cambiar muchas cosas para el partido de vuelta en la Bombonera.

River no tiene movimientos memorizados ni lugares preferidos para atacar. Ejecuta sus ataques según lo que vaya sucediendo en el partido, como ayer, que supo y entendió que el plan de Boca se desvaneció ante el penal madrugador, y por eso eligieron la presión constante.

Alfaro deberá cambiar todo para la vuelta, y esperar un milagro. Su tarea será pensar en un ataque masivo de su equipo, reforzar inseguridades e intentar desconectar a los volantes de River con los suyos. El punto más fuerte de Gustavo, para mí, es ese. Su mediocampo, y veremos que apostará en la Bombonera.

River es un equipo pensante y mental, tiene esa costumbre de atacar y asfixiar a sus rivales, y eso se reluce todavía más en los mano a mano que juega. Boca, en cambio, intenta neutralizar eso y recién allí hacer lo suyo. Anoche fue otro duelo histórico para el fútbol de nuestro país, pero solo sonríen los hinchas de un solo Club, porque River le impuso las condiciones a un Boca esperanzado con planteos.

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