Colón, y un tropiezo que no debe destruír lo obtenido.

A pesar de la final perdida, el Sabalero demostró que jugar al fútbol puede dar más alegrías que tristezas, incluidas las derrotas.

Una de las cosas más increíbles que haya visto fue la expectativa por la final de la última Copa Sudamericana, donde Colón fue protagonista, convocó una multitud de hinchas en Asunción, que se ilusionaban con levantar el trofeo.

El puntapié inicial para el sueño Sabalero fue aquel 26 de Septiembre, donde Leonardo Burián se puso el traje de héroe en Brasil ante Mineiro, desde ese momento, el Club y sus hinchas emprendieron un viaje soñado y difícil de olvidar.

Por distintas circunstancias, Colón no pudo sonreír en la final y fue derrotado por Independiente del Valle, viejo conocedor de estos duelos, la inexperiencia para los Argentinos pesó mucho, pero no creo que haya arruinado algo de lo vivido.

La formación que quedará en el corazón Sabalero.

Todos queremos ganar, sí, pero una derrota no puede destruir lo obtenido. En una Copa donde participaban equipos como Corinthians, Independiente o Racing, los Santafesinos llegaron más lejos, y con la bandera Argentina en la mano.

El fútbol del interior no siempre es protagonista, y mucho menos en competencias continentales, eso cambia la ecuación y obliga a pensar de otra manera. Una manera más inteligente y atenta a otros países, donde la idiosincrasia es distinta.

Pablo Lavallén armó un equipo en base a los jugadores que arribaban. “El Pulga” Rodríguez llegó de manera sorpresiva y se transformó en un emblema del Club y los hinchas. Los demás, entraron en un sentido de pertenencia admirable, donde cualquiera que los veía, podía pensar que jugaban hace años en Colón. Ahí está el título, en romper subestimaciones, y demostrar que siempre se puede soñar en grande.

También puede interesarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *