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Thelma y Louise: el valor de la amistad

Thelma y Louise: el valor de la amistad

En su historia, el cine tiene muchas películas que reflexionan y ponen la mirada en el valor de la amistad, “Thelma y Louise” es una de ellas. Su mensaje sigue vigente a pesar de los años.

Nada tienen de especial dos mujeres que se dan la mano. El matiz viene después, cuando lo hacen a 100 kilómetros por hora volando sobre el Cañón del Colorado y cortando la respiración a toda una generación de espectadores.

En mayo de 1991 esta película demostró que otro cine era posible. Susan Sarandon y Geena Davis siguen hablando sobre Thelma y Louise (hace poco en el Festival de Cannes), reivindicando su legado y, sobre todo, luchando para que el éxito de la película no se quede en una anécdota o una extravagancia.

Algunos aspectos importantes que nos dejó ésta historia

Cómo hacerse una selfie

Mucho antes de que la selfie se llamase selfie, Thelma y Louise ya inmortalizaron este ejercicio de reivindicación personal: ellas no necesitan a nadie más para crear su album de recuerdos. Como en la vida real, su Polaroid no les permite repetir la foto si la primera no les gusta, así que ponen su mejor sonrisa, enfocan desde arriba y son felices con el resultado, por imperfecto que sea.

1991
2019

Dos amigas van de la mano juntas

Es imposible subirse en un auto con una amiga y no decir “¡arranca Thelma!” al menos una vez, aunque el destino sea una plaza para tomar mate y no Tijuana.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro

La de Thelma y Louise es probablemente la amistad más icónica del cine. Su lealtad es incondicional y sus reproches son pasajeros. Las dos amigas sólo se tienen la una a la otra, pero no necesitan más, se turnan para conducir, para cometer errores y para tomar decisiones.

El cine de los 90 trataba bien al espectador

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Aunque ahora resulte difícil de creer, hubo un tiempo en el que los dramas adultos daban dinero en taquilla. Thelma y Louise es un ejemplo brillante de cómo el cine americano de aquella década sabía equilibrar las emociones: esperanza, miedo, satisfacción, decepción. Todo en su justa medida, todo en el momento adecuado. La película no nos trata como si fuéramos tontos, pero tampoco expulsa al espectador medio con torturados dilemas morales e intelectuales. Es un largometraje con mil capas emocionales, todas complejas, pero ejecutada de forma sencilla. Es una película de las que ya no se hacen.

El lujo de poder elegir

En el mundo real, Thelma y Louise se habrían entregado a la policía. Pero el espíritu de la película es libre: su final, como toda su aventura, debe ser en sus propios términos. Han llegado hasta ahí equivocándose, pero al menos son sus propios errores. Puede que ellas no hayan puesto las reglas del mundo en el que viven, pero durante dos días y medio mandan y eso es todo lo que importa. Geena Davis ha reconocido, decepcionada, que la película no cambió en absoluto la difícil posición de las mujeres en Hollywood. Y tiene razón. Al fin y al cabo, es sólo una película. Pero durante esas dos horas, las mujeres dominaron el mundo.

Es de resaltar que Thelma y Louise permanecen siempre unidas a pesar de sus diferencias, ya que por momentos una podría “culpar” a la otra de su incómoda situación. En ocasiones se enfadan –especialmente Louise- pero nunca rompen el lazo que las une, ellas encarnan la amistad verdadera lo que a mi ver es la principal belleza de esta excelente película.

“Thelma & Louise” – Ending Scene
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