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¡”La boda de mi mejor amigo” ya tiene 22 años! ¿Todavía no la viste?

¡”La boda de mi mejor amigo” ya tiene 22 años! ¿Todavía no la viste?

¡Spoiler alert!  Si todavía no la viste, te la recomiendo ya que podes verla online en cualquier página ( no necesitas tener Netflix) y después leas la nota, para no enterarte de algún dato con el que puedas sacar conclusiones. Y si ya la viste, lee la nota y contanos si te gustó, cuál es tu parte preferida de la película y si compartís alguna observación.

Hace veintidós años (casi veintitrés), más precisamente el 30 de octubre del año 1997, se estrenaba la película “La boda de mi mejor amigo” (en inglés My Best Friend’s Wedding) con un elenco prometedor compuesto por la famosa “mujer bonita”, Julia Roberts, una joven y adorable Cameron Diaz, y junto a dos elegantes y talentosos compañeros como son Dermot Mulroney y Rupert Everett.

Fotos exclusivas de Entertainment Weekly en la edición especial por el aniversario de la película

Varios portales y revistas se hicieron eco de este nuevo aniversario, y la pregunta que surge es ¿por qué después de tantos años, sigue siendo recordada con tanto cariño? A primera vista, podríamos sospechar que se trata de una comedia romántica más, de las denominadas “pochocleras”. Llena de clichés o“trucos” conocidos de memoria, esperados por cualquier espectador que esté buscando encontrar alguna película para pasar un par de horas, sobretodo en este contexto de encierro interminable.

Sin embargo, en esta ocasión, haremos un pequeño repaso de algunos puntos que han sido determinantes para su éxito y por los cuales se logró darle una “vuelta de tuerca” a esta comedia romántica con una delirante historia.

En general, una banda sonora es un elemento fundamental para recrear un “clima” esperado, transmitir una sensación particular, como también para anclar y hacer una escena icónica, que se imprima de forma imborrable en la memoria del espectador, de manera que sea inevitable no asociar cierta melodía con alguna película. La música es una gran herramienta a la hora de contar una historia y en este caso no lo dejaron pasar por alto. Han hecho una gran elección en el repertorio elegido, en el que sobresalen dos exitosas canciones, como son “I Say a Little Prayer (for you)” de Dionne Warwick y “The Way You Look Tonight” interpretada por Tony Bennett. Ambas recrearon grandes escenas que identifican a la película por lo graciosas y emocionantes. También podemos ver como las canciones son utilizadas como recurso narrativo, no solo para acompañar la historia, sino como punto de anclaje de los cuales podemos guiarnos. La importancia que se le da a la música es lo que permite también una gran fluidez que la hace divertida y atrapante.

Si pensamos en los protagonistas, además de haber logrado una gran elección con los actores, también se ha hecho un gran trabajo a la hora de caracterizar a cada uno de los personajes. Estos no solo sobresalen desde su particular individualidad, sino también porque generan una gran dinámica entre ellos, lo que hace que sean realmente entrañables.

Julianne con su carismática personalidad, a veces un poco torpe y desesperada, se encuentra frente a un conflicto postergado e irresuelto sobre su relación con Michael, el cual pretende resolver dramáticamente en cuatro días. Michael, su gran amigo de toda la vida, que la conoce mejor que nadie, después de años de estar enamorado de ella, se enamora de la “mujer perfecta” para él y decide casarse. Decisión que por momentos lo encuentra indeciso sobre sus sentimientos y su inminente matrimonio, lo cual no ayuda para nada ni a su amiga, ni a los preparativos para el gran día.

Kim es una chica joven e inocente, muy tierna y consentida como toda “nena de papá”, que está profundamente enamorada de Michael y que parece irritablemente perfecta para Julianne. Incluso podría parecer tímida y sumisa, pero es igual de apasionada y decidida a la hora de conseguir lo que quiere, incluso si eso implica hacer el ridículo o defenderse agresivamente. Y por último George, el compañero de trabajo y gran amigo de Julianne, que se ve involucrado inesperadamente en esta historia y no va a dejar de aconsejarla. Él es un hombre culto y carismático, que va a aportar una gran cuota de sensatez y genuina sabiduría al conflicto. Definitivamente es el amigo que todos quisiéramos tener cuando estamos en problemas. Él, al igual que Kim, no va a dudar en hacer el ridículo a la par de su amiga para seguirle la corriente y acompañarla a llevar a cabo su delirante “plan”.

Otro punto importante que podemos tomar para entender el éxito de la película, son los temas que la atraviesan, los que hacen que, en algún momento, nos sintamos identificados.

Constantemente vemos a Julianne “debatirse” sobre cuando encontrar el momento o la manera perfecta para decirle a Michael, la gran revelación que tiene acerca de sus sentimientos hacia él, y que en tantos años no supo expresar. Y vemos, a lo largo de la película, que ese momento tan esperado nunca llega… Y nos termina de proponer, en definitiva, que ese “momento perfecto” como tal, no existe. De hecho, lo que descubre finalmente es que el “momento” exacto de hablar es cuando lo siente profundamente y que no puede evitar las consecuencias. De alguna manera, aunque no lo que queramos, siempre terminamos haciéndonos cargo de nuestras decisiones y no querer enfrentarnos a las consecuencias, complica aún más los problemas.

Otra gran cuestión que atraviesa a la trama, es el hecho de “dejar ir” ese romance que supieron tener en algún momento de sus vidas. Julianne y Michael están aferrados a un recuerdo del pasado y a un sentimiento que no pueden “dejar ir” completamente, y esa indecisión los termina lastimando a ellos y a todos los demás. El dilema al que se enfrentan, sobretodo Julianne que intenta “reconquistar” a Michael, es determinar si el amor que tuvieron, es posible reinventarlo para retomar su relación, o si transformar esa relación implica hacer una renuncia, como un gran acto de amor hacia el otro, para permitirse ser felices de una manera menos egoísta. En este sentido, parece ser que ambos deben resignificar el amor que se tienen.

Por último, entre muchas observaciones que podemos hacer, me parece importante pensar en el guiño que se hace sobre las “otras cosas importantes” de la vida, que no necesariamente implican el romántico “cuento de hadas” y resaltar la desdramatización de la “soledad”, a la que tanto le teme Julianne. Vale aclarar que hay que tener en cuenta el contexto en el que se la produjo, para analizar e interpretar algunos de los mensajes que se intentan transmitir al espectador a modo de “moraleja”. Y en ese sentido, la película deja un mensaje bastante optimista y relajado sobre la cuestión amorosa. En definitiva, no está mal tener expectativas con respecto al amor y las relaciones, pero también, deberíamos ser capaces de ver que la vida está atravesada por muchas experiencias felices y emocionantes que podemos vivir. Y al final, no debería preocuparnos el “cuento de hadas” ni amarrarnos a una relación como único sostén de nuestra felicidad.

Podemos pensar que, este último recordatorio, sea un detalle más que haga a esta historia algo particular, ya que nos presenta un final feliz “alternativo” para corrernos del lugar común al que estamos acostumbrados en este tipo de películas.

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